Responsabilidad Social Empresarial: Un mundo fascinante

Sí, aunque no parezca, la “Responsabilidad Social Empresarial (RSE)” es un mundo fascinante.  Un mundo en el cual con poco se logra mucho; en el cual lo que hacemos nos hace bien y hace bien a todos;  en el cual hay compromisos y respeto; en el cual el planeta gana, siempre.

Unos meses atrás, en una cena con amigos expertos en la RSE, fui comprendiendo que aunque está basada en el sentido común (como debería ser todo); definitivamente la RSE no es algo que se aprenda de la noche a la mañana. Allí mismo me di cuenta también que lo que yo sabía del tema, era muy poco; y que lo había aprendido de forma empírica.

El desconocimiento no impidió que hace años empezáramos en la empresa nuestro programa piloto de RSE.  Lo “malo” es que el programa estaba cimentado como muchos otros de este tipo, en nada más ayudar, y no en mejorar.  Pero poco a poco, con gente comprometida comenzamos a “inventar” actividades simples y prácticas que aplicaran para nuestra industria, y qué de alguna forma contribuyeran con nuestra sociedad.  Obviamente, esto no hubiera sido posible sin una Alta Dirección que con visión de “País Primero”, financió las iniciativas para que tuvieran una oportunidad real de salir adelante.

Con los buenos resultados del programa que pronto dejó de ser piloto; se generó el compromiso para practicar una cultura de vida empresarial que vela porque sus impactos sociales sean positivos. Así, nos dimos cuenta que la RSE es un vehículo que conecta a todos los involucrados en la empresa, que rinde muchos kilómetros, y que funciona con poco combustible.  Y qué a través de ella se logran beneficios para la empresa, para la sociedad y para el país.

Un programa de RSE no requiere de mayor cosa, y puede ser implementado fácilmente en empresas de cualquier tamaño. Además, cuando los colaboradores reconocen estas iniciativas y los beneficios que obtienen, cuando están motivados e identificados con la empresa, cuando le cuentan a sus amigos sobre la clase de empresa en la que están, cuando se convierten en mejores ciudadanos, y cuando involucran a su familia en esta cultura; nos damos cuenta de que con casi nada logramos bastante, y que esta es la ruta a seguir en búsqueda del bien común.

Es así como motivado por esos impactos positivos de un programa 100% empírico, y por las ganas de impactar aún más que me generaron, sin saberlo, mis amigos en la cena; he ido adentrándome en este fascinante mundo de la RSE.  Y paso a paso he ido comprobando que cuanto más se va conociendo del tema, más beneficios se pueden lograr; y que es un compromiso que todos deberíamos adquirir.

Es un tema profundo, sin duda; pero igual es fácil de aplicar, de inculcar, de permear y de comunicar.  Y si este no es el camino para mejorar el mundo actual, y para que las generaciones futuras cuiden el mundo que van a recibir, ¿cuál es?

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